El protagonista del vídeo es Luke Culhane, un chico irlandés de 13 años que tras vivir el acoso escolar a través de las redes, decidió grabar este pequeño corto para mostrar la realidad y el dolor que produce el ciber-bullying en los adolescentes.
Pretende mostrar que para herir a alguien no hace falta que sea físicamente, existen diversas maneras.
Para luchar contra esto, Luke propone no callar, contárselo a los profesores y padres tanto si se es víctima como si se es testigo.
Creo que desde pequeños se debería concienciar a las personas sobre la gravedad de cualquier tipo de acoso. Enseñar que el ser más flaco, más gordos, más altos, más bajos, más morenos o más blancos, no nos hace ni superiores ni inferiores a los demás.
Se debería dar más confianza a los adolescentes para que cuando vivan este acoso en sus propias carnes o en la de los demás, no tengan miedo de denunciarlo y pedir ayuda.
Sobre Luke decir que me parece un acto de valentía el enfrentarse a su problema y superarlo.
¡STOP BULLYING!
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